Tu nacimiento no fue un error o infortunio, tu vida no es una casualidad de la naturaleza. Tus padres no te planificaron; Dios lo hizo. A él no lo sorprendió tu nacimiento. Es más, lo estaba esperando. Dios te cuide y te proteja mi niña.!
Señor, recuérdame cuán breve es mi tiempo sobre la tierra. Recuérdame que mis días están contados y que mi vida se acaba. Salmo 39:4
Para hacer buen uso de tu vida nunca debes olvidar dos verdades: Primero, la vida, comparada con la eternidad, es extremadamente breve. Segundo, la tierra es tan sólo una residencia temporal. No vas a estar aquí por mucho tiempo, así que no te apagues demasiado. Pídele a Dios que te ayude a ver la vida en la tierra a través de sus ojos.
Así que no nos fiamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es Eterno. 2 Corintios 4:18